HUMOR CIENTÍFICO

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¿Con qué se cura la anemia? Con Fe

lunes, 6 de febrero de 2017

EL SABOR DEL TOMATE



                Durante las décadas de los años 50 y 60 hubo una gran polémica en los Estados Unidos a cuenta de la carrera espacial que por entonces les enfrentaba a la extinta URSS. La gente de la calle no entendía porqué se gastaban tan enormes cantidades de dinero en intentar ir a la Luna, cuando ese dinero podía ser empleado en construir hospitales o carreteras. La pregunta se puede reducir a la siguiente:  ¿por qué gastar enormes cantidades de dinero en investigación básica, sin una utilidad aparente, frente a otros tipos de investigación o incluso porqué no emplearlo en otras cosas mas útiles?.
                Alguna vez he discutido con mis amigos sobre este tema y este año se ha repetido la discusión (siempre en torno a un par de buenas cervezas), a cuenta de una noticia del telediario (del informativo para los que no sois tan vintage como yo). 
Resulta que unos investigadores de CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) han tardado dos años en descubrir que los tomates de ahora no saben igual que los de antes. Los agricultores han mezclado tomates para conseguir variedades de mayor tamaño, mejor aspecto y mas resistentes a las enfermedades y la conmsecuencia es que los variedades que se venden actualmente hayan perdido diez de los 350 genes que tienen los tomates: justamente los diez responsables de su olor y sabor. Y además los investigadores amenazaban (es un decir) en emplear otros dos o tres años en reintroducir dichos genes para obtener  tomates mas sabrosos.
Y claro, en la discusión me argumentaban la estupidez y futilidad de la investigación, y que era mucho mejor emplear ese dinero en investigar el cáncer. Y yo razonaba la necesidad de la investigación básica y , aparentemente, inútil. Pero no fui muy  convincente. Lo intentaré de nuevo.
En primer lugar decir que la investigación sobre el sabor del tomate no es inútil. Si una empresa comercializa los nuevos tomates y estos tienen éxito en el mercado internacional, esto significará mas dinero y empleo en España. ¿Y no reclama la sociedad civil que la creación de empleo es prioritaria?. Sólo por eso la investigación tiene sentido.
-          Pero investigar el cáncer es mas importante.
Pues sí pero.. habrá que hacer mas investigación, digo yo. ¿O es que empleamos todo el dinero en investigar el cáncer y nos olvidamos de todo lo demás, incluido el desarrollo de nuevas tecnologías que generen empleo?.
En segundo lugar cualquier investigación científica obtiene unos resultados que en muchos casos no sabemos a qué nuevos territorios nos va a conducir, qué nuevas puertas del conocimiento va a abrir, que nuevas tecnologías desarrollarán otros investigadores basándose en ellos.
Pondré varios ejemplos para que comprendan de qué estoy hablando.
La conquista de la Luna permitió el desarrollo de los ordenadores de sobremesa (PC) y de los primeros sistemas de almacenamiento externo: floppy disk, después CD y ahora pen-drives y discos duros externos.  ¿No son  acaso Bill Gates y los USA inmensamente ricos a raíz de  estas investigaciones?. ¿Cuántas vidas se salvan gracias al empleo de ordenadores en medicina?. Me parece a mi que el gasto en este viaje es una inversión alucinante. ¿A ustedes no?.
Werner Heisenberg, Paul Dirac y Erwin Schrödinger eran físicos teóricos. Eran Sheldon Coopers (de “Big Bang theory”) pensando el comportamiento de electrones en átomos, fotones pasando por rendijas; soñando con electrones surgiendo de mares  formados por infinitas partículas de energías negativas. ¿Puede haber algo mas inútil que esto?, ¿menos práctico para  la vida real?. Pero sus ideas cristalizan en la Mecánica Cuántica y en ella se basan aparatos tan poco prácticos como los teléfonos móviles, los GPS, los láser, la fibra óptica o ciertos aparatos de diagnóstico por radioimagen como TAC, RMN o PET.
Es evidente que tales aparatos que salvan cientos de miles de vida no se hubieran podido desarrollar sin la mecánica cuántica. Si no se hubiera pagado a los físicos teóricos y no se hubieran construido y mantenido los costosos laboratorios para probar sus “locas y poco prácticas” ideas no tendríamos estos avances en medicina.
Pero quizás piensen ustedes que podríamos  haber llegado a lo mismo si se hubiese dedicado todo el dinero a que médicos junto a ingenieros estudien técnicas para desarrollar esos aparatos. La respuesta es que no. La tecnología está basada en conocimientos científicos: leyes de la física y de la química. Si estas se desconocen no se puede pensar en la tecnología. La tecnología se piensa desde la ciencia y no al revés.
Quiso el azar (ese amigo que tanto aparece últimamente por este blog) hacerme un guiño y dos días después ví en la tv otra noticia que demuestra de forma maravillosa la validez de mis argumentos. La fundación BBVA “Fronteras del Conocimiento” había dado el premio en biomedicina al científico español Francisco Martínez Mójica (junto a otros investigadores), por desarrollar el método “CRISP/Cas9”.  Un método que permite editar, cortar y pegar secuencias de ADN de forma fácil y altamente precisa.
Las posibilidades de CRISP/Cas9 en medicina son enormes, ya que abre las puertas a curar enfermedades de tipo genético, en las que se que necesita cortar el genoma defectuoso e insertar un trozo correcto.  Enfermos oculares o con anemia falciforme tienen ahora una nueva esperanza. También se espera que tengan aplicación en la cura de determinados tipos de cáncer.
¿Cómo surge la idea de CRISP/Cas9?. Pues el método se basa en el descubrimiento de Martínez Mójica de una secuencia de ADN repetido en el genoma de una bacteria que vive en las salinas de Santa Pola. Secuencia que el investigador fue capaz de relacionar con un mecanismo de defensa de la bacteria. Investigación básica pura (e inútil en sí misma: ¿A quién le importa como se defiende una triste bacteria en un montón de sal?).
Pero dos científicas alemanas pensaron que podrían utilizar el mismo mecanismo para “cortar y romper” ADN de manera artificial. El método utiliza la proteína de la bacteria (llamada Cas9) como una tijera molecular y el resto de la secuencia como un reparador de ADN.
Como es fácil de comprender a ninguna de las dos se les podría haber ocurrido buscar esas “tijeras” en el DND de una bacteria de una salina.
       Cómo el mismo Martínez Mójica dice: “Cada proyecto de ciencia básica es un árbol del que no sale uno, sino muchos frutos”. Frutos que salvan vidas, frutos exquisitos que nacen de la diversidad de la investigación.





               

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