HUMOR CIENTÍFICO

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¿Con qué se cura la anemia? Con Fe

miércoles, 30 de abril de 2014

FUSIÓN FRÍA

    Cuesta trabajo imaginar que los cientos de puntos de luz que podemos observar en el cielo nocturno son soles como el nuestro, pero que se encuentran a una distancia enorme de nuestro hogar planetario. Algunos de ellos son cientos de veces mas  grandes que nuestra estrella, volcando furiosamente al espacio ingentes cantidades  de energía.
    ¿De dónde sale toda esta energía?.  Hoy sabemos que la reacción responsable es la fusión (unión) de átomos de hidrógeno en helio. En la fusión, la masa de los protones y neutrones encerrados en los núcleos de helio es un poco menor que la masa de los neutrones y protones encerrados en los núcleos de hidrógeno ( a pesar de ser las mismas partículas y estar en las mismas cantidades). Esta pequeña diferencia de masa es la que se manifiesta en forma de energía desprendida, según la famosísima ecuación de Einstein E =mc2.
     Pero para que los núcleos de hidrógeno se unan, deben acercarse lo suficiente para que la fuerza nuclear fuerte “atrape” a los dos núcleos en uno solo (el nuevo núcleo de helio). Los núcleos tienen que acercarse tanto,  que su velocidad debe ser enorme. Y esto sólo ocurre a temperaturas tan elevadas como las que hay en el interior de nuestro Sol.
    Si el hombre fuera capaz de repetir el proceso en la Tierra, a pequeña escala y de forma segura,  tendríamos energía ilimitada por tiempo ilimitado. El problema es que todavía no sabemos como hacerlo.
    Se comprende el revuelo científico cuando M. Fleischmann y S. Pons, científicos estadounidenses, dan una conferencia de prensa en marzo de 1989 y anuncian, a bombo y platillo, que han logrado producir reacciones de fusión a temperatura ambiente, con un aparato relativamente sencillo y barato. Es lo que se denominó fusión fría: el preludio de energía ilimitada y (casi) gratis.
    El anuncio se hizo a espaldas de la comunidad científica, saltándose un paso fundamental del método científico: la publicación en revistas científicas. El paso es esencial, pues permite a otros expertos evaluar el trabajo realizado, tanto desde el punto de vista teórico (¿está de acuerdo sobre los principios conocidos de la ciencia?) como el experimental (¿los aparatos están bien construidos, el experimento bien diseñado y las medidas correctamente realizadas?).
   Así que se asistió a un baile de noticias sensacionalistas sobre la fusión fría; al mismo tiempo que los científicos trataban de reproducir los experimentos a partir de fotografías, información de prensa, etc. Entre desmentidos, confirmaciones parciales y ruedas de prensa de los autores, fue aumentando el escepticismo entre los científicos expertos.
   Al final se creó un comité de revisión de la fusión fría por el departamento de energía de Estados Unidos que determinó que la fusión fría no era posible. Resultado que se volvió a confirmar por un segundo comité en 2004.
  ¿Cómo puede saltar una noticia tan falsa a las portadas de los medios de comunicación mundiales?. Sencillamente, por la falta de conocimiento del público y de la prensa sobre cómo funciona la ciencia. Basta con decir que “los expertos dicen” o “se ha escrito”, para que el público piense que aquello tiene visos de realidad. Y cómo no se tienen conocimientos científicos y éstos son tan complejos, se tiende a darles credibilidad.
    Así que la fusión fría ha quedado como otra leyenda urbana de la ciencia, perseguida todavía por algunos científicos (sobre todo sus padres e investigadores que recibieron fondos) … como se sigue buscando al Yeti o al Sasquach.

    Y eso sin contar que “es el tema central de la película Spiderman-2”, como afirma la wikipedia.

1 comentario:

  1. sorry to answer in english
    The best book to understand the detail of that tragedy is the book of Charles Beaudette : Excess Heat
    http://iccf9.global.tsinghua.edu.cn/lenr%20home%20page/acrobat/BeaudetteCexcessheat.pdf#page=35

    "Unfortunately, physicists did not generally claim expertise in calorimetry, the measurement of calories of heat energy. Nor did they countenance clever chemists declaring hypotheses about nuclear physics. Their outspoken commentary largely ignored the heat measurements along with the offer of an hypothesis about unknown nuclear processes. They did not acquaint themselves with the laboratory procedures that produced anomalous heat data. These attitudes held firm throughout the first decade, causing a sustained controversy.

    The upshot of this conflict was that the scientific community failed to give anomalous heat the evaluation that was its due. Scientists of orthodox views, in the first six years of this episode, produced only four critical reviews of the two chemists’ calorimetry work. The first report came in 1989 (N. S. Lewis). It dismissed the Utah claim for anomalous power on grounds of faulty laboratory technique. A second review was produced in 1991 (W. N. Hansen) that strongly supported the claim. It was based on an independent analysis of cell data that was provided by the two chemists. An extensive review completed in 1992 (R. H. Wilson) was highly critical though not conclusive. But it did recognize the existence of anomalous power, which carried the implication that the Lewis dismissal was mistaken. A fourth review was produced in 1994 (D. R. O. Morrison) which was itself unsatisfactory. It was rebutted strongly to the point of dismissal and correctly in my view. No defense was offered against the rebuttal. During those first six years, the community of orthodox scientists produced no report of a flaw in the heat measurements that was subsequently sustained by other reports.

    The community of scientists at large never saw or knew about this minimalist critique of the claim. It was buried in the avalanche of skepticism that issued forth in the first three months. This skepticism was buttressed by the failure of the two chemists’ nuclear measurements, the lack of a theoretical understanding of how their claim could work, a mistaken concern with the number of failed experiments, a wholly unrealistic expectation of the time and resource the evaluation would need, and the substantial ad hominem attacks on them. However, their original claim of measurement of the anomalous power remained unscathed during all of this furor. A decade later, it was not generally realized that this claim remained essentially unevaluated by the scientific community. Confusion necessarily arose when the skeptics refused without argument to recognize the heat measurement and its corresponding hypothesis of a nuclear source. As a consequence, the story of the excess heat phenomenon has never been told.
    "

    Comparing with Titanic myths, Rothwell describe the horrific behaviors of Taubes, Morrison
    http://www.lenr-canr.org/acrobat/RothwellJcoldfusion.pdf#page=4
    "This shows how easy it is to spread false information, and how careless distinguished scientists can be. It takes only a small group of people to poison the well of public opinion. There may be a few other active critics in the mass media, but most attacks originate from these four: Morrison, Park, Huizenga, and Taubes. They are not famous or influential. They succeed because many scientists bear a grudge against cold fusion, and are willing to believe the worst about it.

    beside it is confirmed phenomenon, at last some inventors and scientists have make a breakthrough, and industrial applications are underway :
    http://www.lenrftw.net/home/are-low-energy-nuclear-reaction-devices-real
    http://www.lenrnews.eu/lenr-summary-for-policy-makers/
    or that journalist report http://animpossibleinvention.com/

    best regards.

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