HUMOR CIENTÍFICO

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miércoles, 2 de abril de 2014

MASA NEGATIVA

Cuando explico ciencia en mis clases, siempre trato de huir de un  error muy extendido: dar la impresión de que la ciencia es infalible y que se desarrolla en pasos lógicos e inevitables, siguiendo un guión planificado. O bien de todo lo contrario: algún científico genial (si puede ser un científico loco en un laboratorio lleno de matraces de colores que echan humo, tipo Jerry Lewis, mejor) al  que se le ocurre una idea maravillosa.
Por eso considero imprescindible enseñar ciencia paralelamente a hablar de historia de la ciencia, transportando al alumno a la situación en la que surge la teoría o hecho físico del que estemos hablando.
Si no lo hacemos a sí, corremos el serio riesgo de que el alumno no entienda realmente en qué consiste la ciencia, especialmente en su carácter dialéctico (la realidad es la que dicta sentencia) y progresivo (los conocimientos nuevos se edifican a partir de los cimientos anteriores),
Consideremos la teoría del flogisto, muy extendida y de boga a principios del siglo XVII. Por aquella época se conocía muy bien que la calcinación, la quema a elevadas temperaturas en un horno, de sales de un metal conducía a la formación del correspondiente metal, que tiene menos masa que la sal de partida. Y al revés, la combustión del metal conduce a la formación de sales (óxidos), que tienen mayor masa que el metal original.
Hoy esos cambios de masas son fácilmente explicables: la oxidación incorpora oxígeno al metal , por lo que el óxido tiene mayor masa. La calcinación significa eliminar otros elementos de la sal y dejar sólo al metal, por lo que tiene menor masa que la sustancia original.
Pero.. ¿cómo se explicaban estos procesos en la segunda mitad del siglo dieciocho?. Según Stahl los metales tienen incorporados un sustancia asociada al fuego llamada flogisto. Al calcinar un una sal (una cal en la época)  se le une flogisto y se obtiene el metal. Al quemar un metal pierde el flogisto y se obtiene una sal. Por lo tanto, para Sthal un metal es una suma de una cal mas flogisto (de ahí el término calcinación, incorporación de cal).
Claro está que esta explicación nos lleva a una conclusión que hoy nos parece absurda: el flogisto debe tener masa negativa.
Pero no en 1700. Para ellos el fuego era un elemento mas (junto al aire, tierra y agua)  en la mas pura tradición aristotélica (por Aristóteles, filósofo griego dominador del pensamiento europeo durante dos mil años) y alquimista.
Pocas teorías pueden ser mas erróneas, pero hay que ponerse en su época. ¿Cómo no caer en el error, si crees que el fuego puede ser una sustancia (elemento) y sabes muy poco sobre la naturaleza del calor?, ¿es criticable que otros científicos hablaran de “aire flogisticado”, para referirse al nitrógeno por que en él no arden las cosas (no puede absorber mas flogisto), si la teoría explica bien muchas otras?.
La teoría del flogisto cayó cuando Lavoisier, en torno a 1800, mostró la importancia de pesar todas la sustancias que interviene en una reacción química como método de estudio de las mismas. Resultó muy fácil demostrar que la ganancia de masa en una combustión era debida a la incorporación del oxígeno al metal.
La medición de la masa se convirtió en un método habitual de trabajo, que permitió descubrir en muy poco tiempo las leyes básicas de la química.
Y la realidad dictó su sentencia: Lavoisier es el padre de la Química y hoy sólo unos pocos historiadores de la ciencia y algún friki de la historia de la ciencia como el que suscribe, saben algo de Stahl y su flogisto.


1 comentario:

  1. No puedo estar más de acuerdo con tu introducción. ¡Yo mismo pensaba de chico que la Ciencia era capaz de arreglar cualquiera de nuestros desaguisados! Ingenuidad la mía =(

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